Mis pies se esconden bajo la arena fría
Los ojos se me posan en las danzantes celestiales
Atarantados por su belleza y misterio
La noche es interminable
Temible pero reconfortante
Una tormenta marchante
Me despoja del amado panorama
Pero esta no es tormenta cualquiera
El cielo es mi mente
Y la tempestad mis pensamientos
Pensamientos siniestramente bellos
Devoran mi cerebro
Un tsunami de escenas congeladas por el tiempo me invade
Y me vuelvo frágil, como de cartón
Sin embargo siempre hay luz después del túnel
Mi lucero es ella
Mi salvación
Mi punto de partida y de llegada
Esa incurable adicción
Mi melancolía y desesperanza
Mi sí y mi no
Mi mundo entero
Es ella
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